miércoles, 30 de agosto de 2017

Pro-vida ¿cuál y qué vida? (1ra Parte)


La vida como tal, ocupa un lugar de suma relevancia dentro del texto bíblico y contiene un alto valor teológico, puesto que, supone el punto de partida de reflexiones que dimanan de ella, así por ejemplo desde una perspectiva jurídica, desde los derechos humanos, suponen el punto de partida.

Dentro de la historia de las civilizaciones, Jesús mismo en el nuevo testamento se proclama como “la vida” (Jn 14:6) y profundiza en tal aspecto; estableciendo que, en tanto el mismo es, la provee en abundancia (el dador).
Además existe una estrecha relación que la vida comparte con la Gracia de Dios, este es  un importante elemento, insoslayable para quien pretende seguir y vivir la vida de Jesús, al respecto el Biblista Yatenciy Bonilla comenta: “La gracia del Nuevo Testamento, tomada en el contexto griego antiguo, está relacionada estrechamente con el concepto de la vida; no podemos entenderla sin la vida, recordando que en el mundo griego la gracia era vivir y compartir la vida con el rey en una estrecha comunión; podemos concluir que es importante en una definición de dicho término no vaciarlo del sentido propio, la vida” (Bonilla, 2010).

Tampoco es distante el discurso del Apóstol Pablo en el Areópago, allí donde se disfrutaba del debate intelectual en clave filosófica, él decía algo más o menos así “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28), esto es una joya que a veces pasamos por alto. Poseedora de una profundidad tremenda, que resumidamente se traduce en lo siguiente: la existencia de un Dios que es el principio inminente y viviente de todas las cosas (David Brown, 2002)
El Antiguo testamento, no toma distancia del Dios de la vida y de la vida de su pueblo, una secuencia en el desarrollo del texto y de la historia se manifiesta reiteradamente, “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre” (Dt 5:6) esto nos revela el Dios liberador; que se opone a toda estructura de esclavitud (no es el mero hecho espiritual, es algo más bien integral) y de pecado, en efecto la fe del pueblo de Israel en su Dios, era en aquel que salva, da vida y libera. Tan consecuente con esa visión que inclusive los libera de la más cruenta esclavitud (y es un acto material, no solo espiritual ). Jesús mismo lo señala expresamente ,al examinar la frase “Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob” para concluir que “Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

En Chile dentro de algunos círculos cristianos (con predominancia del neoconservadurismo) existe un cierto grupo que se autodenominan “Pro-Vida”, título que arguye una pretensión, que  en primer lugar  tiene ropaje de cierta superioridad de orden moral, ya que se asume -a priori- que quienes disienten de su postura (Pro-vida) son contrarios a la vida.

Dentro de su agenda se encuentran temas como el aborto,matrimonio igualitario,ideología de genero entre otros,además,. conocidas son también las llamadas marchas por la vida, sin embargo sus contenidos limitan el concepto de  vida solo al nonato y su nacimiento, mas no se hace cargo de otros atentados contra la vida, atentados que no son menos explícitos ni más ocultos, están ahí, pero no son tema.

Es aquí donde comienza nuestra disidencia y discrepancia desde la ética cristiana, pues es donde surgen diferencias marcadas con quienes adscriben una militancia limitada a los denominados temas valóricos.
Al parecer su agenda sólo comprende un par de temas, tales como aborto y matrimonio igualitario, entonces la pregunta de fondo es ¿dónde se encuentra el clamor respecto a las violaciones de   toda la vida humana? y si decimos sí a la vida ¿basta con que una persona viva, aunque su vida no sea digna de ser vivida? ¿pro-vida o pro-sobrevivencia?.
Efectivamente, la reclamación “pro-vida” no alcanza a manifestarse con los aún impunes crímenes contra la vida durante la dictadura militar, por el contrario, la mayoría de los que dicen ser “pro-vida” si no han sido parte de dichos eventos los apoyan explícita o implícitamente con su actuar, la reclamación “pro-vida” no alcanza a manifestarse contra la contaminación del ecosistema que está destruyendo el planeta y cobrando miles de vidas de tal manera que amenaza incluso la supervivencia no solo de los animales, vegetales y plantas sino la de la humanidad completa; las marchas “pro-vida” no tienen opinión alguna sobre los más de 1000 niños muertos del SENAME; la causa “pro-vida” que conocemos no alza su voz para defender la vida de los mapuches reprimidos por el Estado; ni alcanza para reclamar contra las pésimas condiciones de vida de los presos que viven hacinados, los “pro-vida” poco se manifiestan contra la militarización (por ejemplo en la araucanía), la guerra, el hambre, las personas que no pueden acceder a la salud, las pensiones de miseria que no alcanzan para comprar medicamentos que permitan a nuestros padres y abuelos vivir, ni contra las políticas antimigratorias que están matando a migrantes que entran por peligrosos pasos no habilitados,etc.

¿es acaso un tema político con consignas revolucionarias muy lejano a lo que
nuestro maestro vivió?¿No es acaso el enemigo de Dios quien pone las riquezas de solo una parte de la sociedad, mientras que otros por más que tengan méritos morirán en pobreza?¿ Jesús mismo no hacía actos de resistencia ante hechos que denostaron la dignidad humana?.





Trabajos citados
Bonilla, Y. (3 de Mayo de 2010). Cristo en casa. Obtenido de http://cristoencasa.blogspot.cl/2010/05/exegesis-biblica-yattenciy-bonilla.html
David Brown, R. A. (2002). Comentario Exegetico Biblico Tomo II ,Nuevo Testamento. Casa Bautista de Publicaciones.

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