Leyendo un artículo
académico sobre el Teólogo Jesuita Ignacio Ellacuria (discípulo de Xavier
Zubiri), de autoría de la Dra. en Filosofía Lorena Zuchel, titulado: “Ignacio
Ellacuría, filósofo cristiano[2]”,
logre captar, al menos tres máximas, que resultan además de interesantes y de
una deslumbrante lucidez intelectual, de gran relevancia
para el ejercicio de un cristianismo actual que se permite repensar su praxis y
pone en una necesaria tensión a las estructuras. Estas reflexiones pueden
fácilmente contener un imperativo ético respecto de nuestro rol como evangélicos y
nuestra relación frente al “mundo” y la manera en como vemos y soñamos la Iglesia. La propuesta de
Ellacuria versa en los siguientes estadios:
hacerse cargo de la realidad, cargar con la realidad y encargarse de la realidad.
En resumidas cuentas, hacerse cargo es un asunto ético, que propone, hacer con la realidad lo que se deba hacer[3].es una acción positiva de liberación y de humanización, no uno que
oprima y estimule la alienación, Gabriela Mistral, señalaba: "La humanidad es todavía algo que hay
que humanizar”, expresión bastante acertada y grafica en lo que respecta al
trabajo de hacernos cargo de la realidad. Esto, es en primer lugar, un estilo
de vida, que nos hace la invitación de responder de manera adecuada y
pertinente al signo de los tiempos y
su dinámica. Es la vida en función de la realidad.
El primer gran paso—de
cargo nuestro— por de pronto, es asumir la tarea de ver la realidad. Y sobre eso el texto sagrado abunda. En los
relatos de los evangelios vemos la figura de un Jesus que ve multitudes
rechazadas por las elites políticas, económicas y religiosas, y, el Galileo ve
sus necesidades, a tal punto que tiene compasión de ellas (Mt 9:34 - 36): Jesús recorría, enseñaba, predicaba y sanaba.
Ese es el corazón de Jesús. Para Él no había personas invisibles, no hacía
acepción de personas..
1. La realidad en nuestro plano local
En nuestra amada –y
explotada— tierra, estos últimos años ha surgido un brote de protesta, que se ha instalado al interior de las diversas comunidades del cristianismo
criollo, y se relaciona con los temas de orden valórico, principalmente
ligados a la sexualidad, inicio y término de la vida entre varios.
Se exige por
parte de voceros auto-legitimados[4] una posición pública
radical de la Iglesia frente a estos temas.
Adicionalmente esto ha ido acompañado por el infundado temor que algunos personeros
influyentes han difundido por diversos medios de comunicación, respecto de
arbitrariedades al momento de legislar y el detrimento que causaría a la
libertad religiosa y el culto público[5],y esto
ha avanzado a gran velocidad en nuestras tierras, impulsado
principalmente por grupos conservadores con importantes nexos con partidos
políticos, que buscan réditos, dentro de este rebaño, principalmente partidos
ligados con ideas neoliberales y de raigambre católico-apostólico-romano,
formando una inusual alianza ecuménica evangélico-católica, que históricamente
se ha caracterizado por sus públicas divergencias e inclusive consideradas
incompatibles entre sí, y toda esta dinámica viene siendo una respuesta a proyectos
de ley, o debates que como sociedad debemos enfrentar.
Las temáticas de estas
protestas por lo general se focalizan sólo en cuestiones de orden ético-sexual o bautizados como
“pro-vida”, donde encontramos asuntos como: aborto, homosexualidad, identidad
de género, pena de muerte, familia, matrimonio homosexual y otros, que desde su
apreciación ponen en riesgo y en una disputa innecesaria a la vida y la
familia.
Quedan entonces en un espacio marginal, relegado y de poca relevancia
hechos tales como: la distribución regresiva del PIB de
nuestro país, que no se traduce en un ingreso mínimo digno para un trabajador
que desarrolla una jornada de trabajo de
45 horas, que le permita superar la línea de la pobreza, lo que pasa por una
redistribución justa del ingreso[6] o la terrorífica cifra de
16.625 a 25.000 personas fallecidas
durante el año 2016 a la espera de una atención de salud[7], o contar a nuestro haber
con más de 800.000 personas mayores de 15 años, identificadas con depresión por
parte de la OMS [8]
,o el injusto e inhumano hecho que, una Mujer que cuenta actualmente con un postgrado, que debiese mejorar esta brecha salarial, por el solo hecho de ser mujer,
percibe en promedio un 36.8% menos de
salario que los hombres, acompañando a esto un largo historial de
discriminación, desde el momento de nacer hasta la jubilación[9], estos son solo algunos
crudos datos que forman un aspecto de lo que se esconde tras las cifras: problemas y realidades
valóricas que van más allá de moralidades individuales, que afectan
negativamente la vida.
Se trata de un problema estructural, y lamentablemente
uno de los factores que ayudarían a resolverlo, esto es el proceso
educativo, en el caso Chileno, el sistema económico
neoliberal ha instalado una lógica de mercado en la educación, siendo
considerada esta como un bien de consumo, donde se compra educación de calidad
según la riqueza disponible en la familia. Los técnicos de la educación han intentado
disminuir las horas de artes y filosofía en la educación, lo que atenta contra
la visión de una educación que apunta a formar personas con pensamiento
creativo, pensamiento crítico y auto regulación que permita desarrollar su vida
en un ámbito de convivencia armónica, en una sociedad acosada por la violencia.
En ese contexto, de pronto se torna peligroso re-pensar y cuestionar un
modelo que no promueve el pensamiento crítico, cerrando de este modo la
posibilidad de mirar bajo la luz de la verdad y la razón nuestra realidad.
2. El texto bíblico y su interpretación
frente a la realidad.
Sin embargo, ante el
panorama descrito, el mundo evangélico se enfrenta al siempre presente desafío
de instalar un puente que logre unir dos
puntos totalmente distintos, como lo son las diferencias culturales y de
contextos en donde se escribió la Biblia y la época presente, y en base a lo
interpretado, utilizar esos principios como normas de fe y conducta. Ante tan magno desafío, persiste la idea interpretativa
actual sobre el texto bíblico, que apunta a desentenderse
de los debates y de la realidad misma, en un ánimo de no “contaminarnos”.
Perpetuar el evangelio entre cuatro paredes
donde lidera una elite que se autoperpetúa, con
gobiernos eclesiásticos que además no responden
a las dinámicas, es decir pesan los apellidos y no
las habilidades de liderazgo y la
vocación, marco en el cual los jóvenes tienen escasa
participación, con
roles más bien simbólicos, y donde cualquier intento de voz disidente es asfixiada
en nombre de una presunta “doctrina sana”, y se
extravía la mirada a través del lente del espíritu crítico respecto de la
realidad imperante, es decir, puede convivir tranquilamente la actitud antiética
de manera interna y tener otro discurso en lo público, ¡vaya paradoja! ¿no? .
Esta
práctica tiene una idea de fondo que sirve de sustento y justificación: Dios Padre sobreprotector, figura en la cual se concibe la idea de un Padre airoso y
vengativo que envía enfermedades a las minorías sexuales,feministas y cualquier
otra categoría establecida por el establishment, mientras que su pueblo es
indemne de esa ira, ignorando que Dios no hace acepción
de personas. Finalmente esta visión distorsionada de un Padre que sacia
su ira con estos grupos sociales contrasta con el
contenido de su palabra: la
imagen de un Padre amoroso y compasivo, qué termina siendo solo una figura que
sirve a nuestros intereses y adicionalmente algo más profundo: cambiamos la
gracia de Dios por una serie de dogmas y reglas que nos permiten “ganar” el favor de Dios, de tal manera que lo que nos
rige no es el amor puro y desinteresado, es más bien una lógica retribucionista.
De este modo la invitación es clara: sustraernos de una realidad y olvidarnos
del dolor y de las necesidades de nuestro más próximo, desconectados en nombre
de dios (con minúscula). Muchas veces la respuesta ofrecida ante los desafíos
del tiempo presente, es similar a la que la biblia recoge en Lucas 9:54-55
“Señor pedimos para que envíes fuego del cielo y consuma al paganismo”, es
decir, vestimos de ropaje divino nuestra
intención de desentendernos y de condenar lo que se aleje de nuestras concepciones, intentando borrar diversas realidades.
No es mera coincidencia
que en el evangelio según san Juan, en su prólogo, nos narre que el Verbo –Jesús—se hizo carne, Jesús fue
en eses tiempo de su ministerios todo Dios y todo hombre, ÉL anduvo y compartió
entre nosotros. Vio pobrezas, opresión, discriminación contra mujeres, y todos
los oprimidos dentro de este contexto cultural, sin embargo, recogemos de los
relatos bíblicos, que su actitud no fue precisamente pasiva y que solo se dedicó a orar por la injusticia
(elusiva) y a encerrar el evangelio (exclusivista), más bien incidió, honró a
los deshonrados, les trajo esperanza y les dijo bienaventurados a los que
estaban condenados a la miseria[10], por aquello el sistema
imperante apoyó el juicio injusto y crucifixión del
alborotador Galileo. Cristo muere por los malos de una sociedad sumida en prejuicios.
Jesús de Nazaret baja a estos pequeños y se encarga
de la realidad miserable de una humanidad encaminada a un precipicio,
compartiendo la buena noticia de liberación integral, la más hermosa noticia de
amor, el mensaje del evangelio.
Tampoco es irrelevante la
narración del hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó “buen samaritano” y las
lecciones de hacernos cargo de una realidad que muchos invisibilizan, dentro
del Evangelio de Lucas existe algo de importancia “viendo no ven y oyendo no
entienden”, diversos autores sostienen [11] que esto fue lo que les
sucedió en el relato del buen samaritano al sacerdote y al levita. Esa ceguera espiritual
es la que hoy padecemos, por eso frente a la pregunta de Génesis 4:9 ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?,
actualmente como sociedad individualista, responderíamos tajante y sin
titubeos: ¡NO!
[2]
Dra. Lorena Zuchel, Universidad Técnica Federico Santa Maria, disponible en: https://repositorio.uc.cl/bitstream/handle/11534/6006/000652191.pdf?sequence=1&isAllowed=y
[3] H.
SAMOUR, Voluntad de liberación, La filosofía de Ignacio Ellacuría (Comares,
Granada 2003)PP. 94.
[4]
La vocera del Bus de la Libertad en Chile. Sra. Marcela Aranda, preside y es
vocera de diversas organizaciones. Asume vocerías y liderazgos sin gozar del
germen democrático de ser electa por una mayoría, de modo que se entienda que
es legítimamente representante de
ciertos sectores.
[5]
En el Diario Publimetro se recoge una noticia falsa que se difundía por las
redes, respecto de la aplicación de una pena de cárcel a un pastor evangélico
por negarse a casar una pareja homosexual: https://www.publimetro.cl/cl/anadieleimporta/2015/08/21/estas-son-5-noticias-falsas-semana-5.html
[6]
Análisis de Fundación Sol , elaborado por el economista Marco Kremerman: http://www.fundacionsol.cl/2018/01/salario-minimo-pobre/
[7]
Informe del Colegio Médico de Chile A.G., que ahonda más en esta realidad: http://www.colegiomedico.cl/wp-content/uploads/2017/11/Documento-Listas-de-Espera.pdf
[8] La
depresión en Chile, Fonasa: https://www.fonasa.cl/sites/fonasa/noticias/2017/04/26/la_depresion_en_chile.html
[9]
Mujeres sufren discriminación 3.0, información extraída del informe del INDH: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/mujer/mujeres-en-chile-sufren-la-discriminacion-3-0/2018-02-02/200628.html
[10]
Es cuestión de ver la belleza y la estructuración del sermón de las Bienaventuranzas,
en el, el Galileo propone un orden inverso respecto lo que imperaba en tiempos
de Jesus, por ejemplo al honrar a los pobres, les devuelve la dignidad que un
modelo espiritual, económico y político les arrebato, y de paso denuncia una
sociedad estructurada de manera injusta.
[11]
El Teólogo Jose Lagunas expone esta tesis en su artículo: HACERSE CARGO, CARGAR Y ENCARGARSE DE LA REALIDAD HOJA DE RUTA
SAMARITANA PARA OTRO MUNDO POSIBLE.
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