martes, 17 de julio de 2018

Hacernos cargo de la realidad: vemos y no miramos_Parte 1/2



Leyendo un artículo académico sobre el Teólogo Jesuita Ignacio Ellacuria (discípulo de Xavier Zubiri), de autoría de la Dra. en Filosofía Lorena Zuchel, titulado: “Ignacio Ellacuría, filósofo cristiano[2]”, logre captar, al menos tres máximas, que resultan además de interesantes y de una deslumbrante lucidez intelectual, de gran relevancia para el ejercicio de un cristianismo actual que se permite repensar su praxis y pone en una necesaria tensión a las estructuras. Estas reflexiones pueden fácilmente contener un imperativo ético  respecto de nuestro rol como evangélicos y nuestra relación frente al “mundo” y la manera en como  vemos y soñamos la Iglesia. La propuesta de Ellacuria versa en los siguientes estadios: hacerse cargo de la realidad, cargar con la realidad y encargarse de la realidad. En resumidas cuentas, hacerse cargo es un asunto ético, que propone, hacer con la realidad lo que se deba hacer[3].es una acción positiva de  liberación y de humanización, no uno que oprima y estimule la alienación, Gabriela Mistral, señalaba: "La humanidad es todavía algo que hay que humanizar”, expresión bastante acertada y grafica en lo que respecta al trabajo de hacernos cargo de la realidad. Esto, es en primer lugar, un estilo de vida, que nos hace la invitación de responder de manera adecuada y pertinente al signo de los tiempos y su dinámica. Es la vida en función de la realidad.
El primer gran paso—de cargo nuestro— por de pronto, es asumir la tarea de ver la realidad. Y sobre eso el texto sagrado abunda. En los relatos de los evangelios vemos la figura de un Jesus que ve multitudes rechazadas por las elites políticas, económicas y religiosas, y, el Galileo ve sus necesidades, a tal punto que tiene compasión de ellas (Mt 9:34 - 36): Jesús recorría, enseñaba, predicaba y sanaba. Ese es el corazón de Jesús. Para Él no había personas invisibles, no hacía acepción de personas..

1.       La realidad en nuestro plano local

En nuestra amada –y explotada— tierra, estos últimos años ha surgido un brote de protesta, que se ha instalado al interior de las diversas comunidades del cristianismo criollo, y se relaciona con los temas de orden valórico, principalmente ligados a la sexualidad, inicio y término de la vida entre varios. 
Se exige por parte de voceros auto-legitimados[4] una posición pública radical de la Iglesia frente a estos temas.
 Adicionalmente  esto ha ido acompañado por  el infundado temor que algunos personeros influyentes han difundido por diversos medios de comunicación, respecto de arbitrariedades al momento de legislar y el detrimento que causaría a la libertad religiosa y el culto público[5],y esto ha avanzado a gran velocidad en nuestras tierras, impulsado principalmente por grupos conservadores con importantes nexos con partidos políticos, que buscan réditos, dentro de este rebaño, principalmente partidos ligados con ideas neoliberales y de raigambre católico-apostólico-romano, formando una inusual alianza ecuménica evangélico-católica, que históricamente se ha caracterizado por sus públicas divergencias e inclusive consideradas incompatibles entre sí, y toda esta dinámica viene siendo una respuesta a proyectos de ley, o debates que como sociedad debemos enfrentar.

Las temáticas de estas protestas por lo general se focalizan sólo en cuestiones de orden ético-sexual o bautizados como “pro-vida”, donde encontramos asuntos como: aborto, homosexualidad, identidad de género, pena de muerte, familia, matrimonio homosexual y otros, que desde su apreciación ponen en riesgo y en una disputa innecesaria a la vida y la familia. 
Quedan entonces en un espacio marginal, relegado y de poca relevancia hechos tales como: la distribución regresiva del PIB de nuestro país, que no se traduce en un ingreso mínimo digno para un trabajador que  desarrolla una jornada de trabajo de 45 horas, que le permita superar la línea de la pobreza, lo que pasa por una redistribución justa del ingreso[6] o la terrorífica cifra de 16.625 a 25.000  personas fallecidas durante el año 2016 a la espera de una atención de salud[7], o contar a nuestro haber con más de 800.000 personas mayores de 15 años, identificadas con depresión por parte de la OMS [8] ,o el injusto e inhumano hecho que, una Mujer que cuenta actualmente con un  postgrado, que debiese mejorar esta brecha salarial, por el solo hecho de ser mujer, percibe en promedio un  36.8% menos de salario que los hombres, acompañando a esto un largo historial de discriminación, desde el momento de nacer hasta la jubilación[9], estos son solo algunos crudos datos que forman un aspecto de lo que se esconde  tras las cifras: problemas y realidades valóricas que van más allá de moralidades individuales, que afectan negativamente la vida.
 Se trata de un problema estructural, y   lamentablemente uno de los factores  que ayudarían a resolverlo, esto es el proceso educativo, en el caso Chileno, el sistema económico neoliberal ha instalado una lógica de mercado en la educación, siendo considerada esta como un bien de consumo, donde se compra educación de calidad según la riqueza disponible en la familia. Los técnicos de la educación han intentado disminuir las horas de artes y filosofía en la educación, lo que atenta contra la visión de una educación que apunta a formar personas con pensamiento creativo, pensamiento crítico y auto regulación que permita desarrollar su vida en un ámbito de convivencia armónica, en una sociedad acosada por la violencia. En ese contexto, de pronto se torna peligroso re-pensar y cuestionar un modelo que no promueve el pensamiento crítico, cerrando de este modo la posibilidad de mirar bajo la luz de la verdad y la razón nuestra realidad.

2.      El texto bíblico y su interpretación frente a la realidad.

Sin embargo, ante el panorama descrito, el mundo evangélico se enfrenta al siempre presente desafío de instalar un puente  que logre unir dos puntos totalmente distintos, como lo son las diferencias culturales y de contextos en donde se escribió la Biblia y la época presente, y en base a lo interpretado, utilizar esos principios como normas de fe y conducta. Ante tan magno desafío, persiste la idea interpretativa actual sobre el texto bíblico, que apunta a desentenderse de los debates y de la realidad misma, en un ánimo de no “contaminarnos”. Perpetuar el evangelio entre cuatro paredes donde lidera una elite que se autoperpetúa, con gobiernos eclesiásticos que además no responden a las dinámicas, es decir pesan los apellidos y no las habilidades de liderazgo y la vocación, marco en el cual los jóvenes tienen escasa  participación, con roles más bien simbólicos, y  donde cualquier intento de voz disidente es asfixiada en nombre de una presunta “doctrina sana”, y se extravía la mirada a través del lente del espíritu crítico respecto de la realidad imperante, es decir, puede convivir tranquilamente la actitud antiética de manera interna y tener otro discurso en lo público, ¡vaya paradoja!  ¿no? .
Esta práctica tiene una idea de fondo que sirve de sustento y justificación: Dios Padre sobreprotector, figura en la cual se concibe la idea de un Padre airoso y vengativo que envía enfermedades a las minorías sexuales,feministas y cualquier otra categoría establecida por el establishment, mientras que su pueblo es indemne de esa ira, ignorando que Dios no hace acepción de personas. Finalmente esta visión distorsionada de un Padre que sacia su ira con estos grupos sociales contrasta con el contenido de su palabra:  la imagen de un Padre amoroso y compasivo, qué termina siendo solo una figura que sirve a nuestros intereses y adicionalmente algo más profundo: cambiamos la gracia de Dios por una serie de dogmas y reglas que nos permiten “ganar” el favor de Dios, de tal manera que lo que nos rige no es el amor puro y desinteresado, es más bien una lógica retribucionista.
 De este modo la invitación es clara: sustraernos de una realidad y olvidarnos del dolor y de las necesidades de nuestro más próximo, desconectados en nombre de dios (con minúscula). Muchas veces la respuesta ofrecida ante los desafíos del tiempo presente, es similar a la que la biblia recoge en Lucas 9:54-55 “Señor pedimos para que envíes fuego del cielo y consuma al paganismo”, es decir, vestimos de ropaje divino nuestra intención de desentendernos y de condenar lo que se aleje de nuestras concepciones, intentando borrar diversas realidades.
No es mera coincidencia que en el evangelio según san Juan, en su  prólogo, nos narre  que el Verbo –Jesús—se hizo carne, Jesús fue en eses tiempo de su ministerios todo Dios y todo hombre, ÉL anduvo y compartió entre nosotros. Vio pobrezas, opresión, discriminación contra mujeres, y todos los oprimidos dentro de este contexto cultural, sin embargo, recogemos de los relatos bíblicos, que su actitud no fue precisamente pasiva y  que solo se dedicó a orar por la injusticia (elusiva) y a encerrar el evangelio (exclusivista), más bien incidió, honró a los deshonrados, les trajo esperanza y les dijo bienaventurados a los que estaban condenados a la miseria[10], por aquello el sistema imperante   apoyó el juicio injusto y crucifixión del alborotador Galileo. Cristo muere por los malos de una sociedad sumida en prejuicios. Jesús de Nazaret baja a estos pequeños y se encarga de la realidad miserable de una humanidad encaminada a un precipicio, compartiendo la buena noticia de liberación integral, la más hermosa noticia de amor, el mensaje del evangelio.

Tampoco es irrelevante la narración del hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó “buen samaritano” y las lecciones de hacernos cargo de una realidad que muchos invisibilizan, dentro del Evangelio de Lucas existe algo de importancia “viendo no ven y oyendo no entienden”, diversos autores sostienen [11] que esto fue lo que les sucedió en el relato del buen samaritano al sacerdote y al levita. Esa ceguera espiritual es la que hoy padecemos, por eso frente a la pregunta de Génesis 4:9 ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?, actualmente como sociedad individualista, responderíamos tajante y sin titubeos: ¡NO!



[2] Dra. Lorena Zuchel, Universidad Técnica Federico Santa Maria, disponible en: https://repositorio.uc.cl/bitstream/handle/11534/6006/000652191.pdf?sequence=1&isAllowed=y
[3] H. SAMOUR, Voluntad de liberación, La filosofía de Ignacio Ellacuría (Comares, Granada 2003)PP.  94.
[4] La vocera del Bus de la Libertad en Chile. Sra. Marcela Aranda, preside y es vocera de diversas organizaciones. Asume vocerías y liderazgos sin gozar del germen democrático de ser electa por una mayoría, de modo que se entienda que es  legítimamente representante de ciertos sectores.
[5] En el Diario Publimetro se recoge una noticia falsa que se difundía por las redes, respecto de la aplicación de una pena de cárcel a un pastor evangélico por negarse a casar una pareja homosexual: https://www.publimetro.cl/cl/anadieleimporta/2015/08/21/estas-son-5-noticias-falsas-semana-5.html
[6] Análisis de Fundación Sol , elaborado por el economista Marco Kremerman: http://www.fundacionsol.cl/2018/01/salario-minimo-pobre/
[7] Informe del Colegio Médico de Chile A.G., que ahonda más en esta realidad: http://www.colegiomedico.cl/wp-content/uploads/2017/11/Documento-Listas-de-Espera.pdf
[9] Mujeres sufren discriminación 3.0, información extraída del informe del INDH: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/mujer/mujeres-en-chile-sufren-la-discriminacion-3-0/2018-02-02/200628.html
[10] Es cuestión de ver la belleza y la estructuración del sermón de las Bienaventuranzas, en el, el Galileo propone un orden inverso respecto lo que imperaba en tiempos de Jesus, por ejemplo al honrar a los pobres, les devuelve la dignidad que un modelo espiritual, económico y político les arrebato, y de paso denuncia una sociedad estructurada de manera injusta.
[11] El Teólogo Jose Lagunas expone esta tesis en su artículo: HACERSE CARGO, CARGAR Y ENCARGARSE DE LA REALIDAD HOJA DE RUTA SAMARITANA PARA OTRO MUNDO POSIBLE.

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